EL RETABLO DE SAN JUAN BAUTISTA (II)

Posteado por admin on 28 Noviembre 2010 sobre GENERAL | Comentar por primera vez

Juan Agapito y Revilla, amante y divulgador del patrimonio artístico vallisoletano, calificó el retablo de san Juan Bautista como “admirable obra, una de las mejores que salieron de la escuela de Amberes, con ser ésta tan gloriosa”. Pese a ser tan valioso, permaneció sumido en el olvido durante años, al ser relegada la capilla donde se encontraba instalado a funciones de trastero. A consecuencia de ese olvido, en la memoria de las gentes se difundieron noticias equivocadas  en torno a la propiedad y naturaleza de la obra escultórica, y asi se decía que el retablo perteneció a una de las más nobles familias vallisoletanas de la Edad media, los Lacerdas, que lo llevaban consigo cuando  salían a batallar con los tercios castellanos…Claro, que también se dijo que la torre de la Iglesia había sido minarete árabe.

Portada Iglesia Salvador

Portada Iglesia Salvador

Afortunadamente, gracias a la investigación de algunos eruditos de comienzos del siglo XIX, se descubrió la importancia de aquel retablo  y, sobre todo, de las pinturas que adornan las tablas de las portezuelas laterales, atribuidas a un seguidor del gran maestro Quentin Metsys, llamado Maestro del tríptico Morrison, que a punto estuvieron de echarse a perder por culpa del humo de los cirios, que las habían ennegrecido. Por cierto, que el nombre del autor se debe corresponde con el del propietario norteamericano de un conjunto escultórico de la misma época y cuyos rasgos definen ese estilo .

En este mueble de Iglesia, pueden distinguirse dos  cuerpos  diferenciados. El superior, que representa escenas de la vida de San Juan Bautista, y el basamento o zócalo, donde aparecen los escudos de los fundadores de la capilla, asi como los retratos familiares, que fue encargado a un taller de la ciudad de Burgos.  A la dercha, el juez Illescas, con el caracterísitco bonete, la toga y el rostro adusto y triste  de los de su gremio.

Para cerrar el tríptico, el retablo dispone de dos grandes puertas donde aparecen los dibujos del maestro Morrison, y que en sus caras interiores representan la adoración de los pastores y la adoración de los magos, que son precisamente las pintorescas escenas que puede apreciar el público en su disposición actual.   

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